La preferencia temporal es la medida en la que preferimos una recompensa cercana en el tiempo (alta preferencia temporal) o en cambio preferimos posponer esa recompensa para lograr que sea mayor en el futuro (baja preferencia temporal).
PREFERENCIA TEMPORAL
Muchos habréis escuchado hablar del test de la golosina en el cual se somete a varios niños de corta de edad a una prueba en la que se dejan a solas en una habitación durante pocos minutos con varias golosinas delante y con la promesa de que si evitan la tentación de comerlas ahora, tendrán mas golosinas la próxima vez.
Los niños que lograron vencer la tentación demostraron mayor autocontrol y esa capacidad fue clave en su éxito personal futuro, logrando mayores ingresos y mayor nivel de vida que los niños que prefirieron la recompensa inmediata.
Esa habilidad para posponer recompensas inmediatas ha sido clave en la evolución humana, llevándonos a planificar cada vez con más sofisticación. Es una forma de autocontrol que emana de la corteza prefrontal, siendo en cambio los impulsos formados en la amígdala. Por tanto, el autocontrol es una especie de predominio de la corteza prefrontal sobre la amígdala.
A nivel social se cumple el mismo patrón, las sociedades que han sabido posponer gratificaciones (han ahorrado) y planificar han logrado una prosperidad mucho mayor que las que no lo han logrado en la misma medida. Muchos países pobres en recursos, pero con climas adversos han obligado a lo largo de los siglos a sus habitantes a disciplinarse y saber ahorrar (cosechas, por ejemplo) ya que la disponibilidad de alimentos no era tan buena como en países con climas más benévolos. Esta autodisciplina explica algunas diferencias norte-sur en cuanto a PIB per cápita.
AHORRO
Podemos definir el ahorro como la capacidad de posponer un gasto presente para aumentar esa capacidad de gasto en el futuro. Y esta capacidad está inheretemente ligada al autocontrol y la disciplina y, por ende, a la preferencia temporal.
Podríamos decir simplificando mucho que en la actualidad hay tres tipos de personas según como enfrentan el ahorro. En primer lugar, estarían los que tienen un ahorro neto, independientemente de la cantidad de ingresos que perciben. En segundo lugar, estarían los que viven al día sin tener ahorros ni deuda relevante. Y en un tercer lugar tendríamos a los que tienen un ahorro negativo, con gran deuda en sus saldos bancarios
Dicho lo anterior, reitero que es una simplificación, y que puede haber gente con elevada deuda, como por ejemplo la inmobiliaria que le esté generando un retorno positivo gracias a rentas de alquiler. La diferencia estriba en tener más activos que pasivos y tener presente que no por tener mayores ingresos necesariamente aumenta la tasa de ahorro ya que el autocontrol juega un papel muy importante y sin esa capacidad se puede caer fácilmente en la carrera de la rata.
El sistema de dinero fiduciario induce a evadir el ahorro, generando tasas de interés artificialmente bajas para incentivar el crédito y tasas de inflación elevadas que hacen que caiga la demanda de dinero. En sí, estos factores elevan la preferencia temporal y la falta valores asociados como el ahorro y la disciplina. En mi opinión esto, en parte, ofrece una explicación al edonismo y el cortoplacismo de la sociedad actual.
BITCOIN
Bitcoin puede resultar ser una excelente herramienta que ayude a restaurar la baja preferencia temporal; y que a su vez deriva en valores como el ahorro, planificación a largo plazo, disciplina, frugalidad …
La MMT (Modern Monetary Theory) imperante hoy en día en las economías de todos los países occidentales nos ha llevado a invertir estos valores debido a su defensa a ultranza de la «inflación controlada». Un dinero inflacionario lleva a querer desprenderse de él, ya que pierde capacidad de compra con el tiempo. Esta caída de la demanda de dinero provoca a su vez bajas tasas de ahorro y alto endeudamiento, tanto privado como público.
Bitcoin tiene un suministro inmutable de 21 millones de unidades, lo cual convierte a BTC en un activo deflacionario de facto. Aunque la tasa de inflación en la emisión de nuevas unidades de Bitcoin en la actualidad se sitúa en un ≈2%, la demanda muy superior a la nueva oferta crea deflación monetaria y por tanto aumento de poder de compra y revalorización frente a monedas fiduciarias y otras clases de activos.
Un dinero deflacionario corrige lo vicios de la baja preferencia temporal. Mucha gente ve con malos ojos el acopio de Bitcoin, también conocido como HODL, sin un uso inmediato de forma consumista. Pero esa es, a mi entender, una de las grandes virtudes de Bitcoin, llevando a sus tenedores a una preferencia temporal baja y a una acumulación de capital clave para una economía capitalista sana.
